viernes, 24 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD

Aprovechando que en este blog "estamos en familia", y tratando de compensar de algún modo que este año no he enviado Chrismas postales (¡con lo que me gusta recibirlos! no tengo perdón) comparto con vosotros este villancico a modo de felicitación navideña. 

Es verdad que no somos Shakira -a la que agradecemos la música- pero la letra -de autor anónimo- es más bonita que el waka waka original, y los gestos -made in catequistas de Virgen Madre, Leganés- no tienen desperdicio. Estamos alegres en estas fechas, y lo cantamos bien alto, y es que un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado. Que Dios os bendiga, Feliz Navidad

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sábado, 11 de diciembre de 2010

A UN OLMO SECO, O COMENTARIO AL III DOMINGO DE ADVIENTO

"Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido"

No crean los lectores que me he confundido de mes. Tan solo he recordado el comienzo de este hermoso poema de Antonio Machado al hilo de la primera lectura de este domingo. La imagen presentada por Isaías del desierto que florece, del yermo que se abre en flor, me ha conducido a este olmo seco que renace. Es precisamente esta vida nueva que se abre con vigor el motivo del gozo al que este domingo -bautizado gaudete, "regocijaos"- nos invita la liturgia.

Se alegrará el páramo y la estepa y los hombres, porque verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Hay que decírselo a todos, todos han de saber que nuestro Dios viene en persona y nos salvará. Así podremos fortalecer las manos débiles y las rodillas vacilantes de las que habla el profeta, y que cada uno observa a diario a su alrededor. Con la certeza del Dios cercano podremos ser pacientes y permanecer firmes, como nos pide Santiago en la segunda lectura.

Y lo mejor de todo es que anunciando la vista a los ciegos, la voz a los mudos y la audición a los sordos nos convertiremos nosotros mismos en precursores, en Juan Bautista, en esos mensajeros que preparan el camino ante el Señor, y que tanto necesitan nuestros tiempos.

No, no tenemos que esperar a otro: es Jesús el que vino, el que vendrá, el que está viniendo para anunciar el Evangelio a los pobres, a todos nosotros. Y la alegría de este domingo estallará, pronto, al contemplarle uno de los nuestros que espera nuestros brazos para acogerle. Aumente nuestro deseo de que llegue a nuestra sequedad el renuevo verde que trae la vida, al olmo seco y al alma herida.

Feliz domingo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

CUMPLEAÑOS INFELIZ

Dice el artículo 17 de la Constitución española en su primer apartado que "Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad". Supongo que toda persona incluye también al Cardenal de Madrid. ¿Incluso si tiene la osadía de hablar en una universidad pública? Hombre, libre, lo que se dice libre, sí, podía haber ido... ¡Ah! pero otra cosa es lo de seguro. Según la realidad -que siempre se impone- no podían darse ambas condiciones a la par. Lástima de artículo 17.


Dice el artículo 16 de la Constitución española en su primer apartado que "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley". Supongo que ha sido lo del orden público lo que obligó hace pocas semanas al Gobierno a cerrar el culto en la basílica del Valle de los Caídos. Ya saben, los benedictinos son conocidos -ya desde san Benito, en el s. V- por alborotar, montar jaleos y traer de cabeza a las fuerzas de seguridad. Lo han hecho siempre. Los amigos de la Autónoma que han boicoteado la conferencia de Rouco respetan al máximo el orden público, el que ellos imponen. Pero a ellos les ampara el artículo 16, así que pueden ejercer la libertad ideológica para amordazar a un Obispo. Lástima de artículo.


El artículo 27 en su tercer apartado afirma que "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". Je, je, que se lo digan a los padres que han objetado, a ver si tienen derecho a que sus hijos no sean adoctrinados en la moral relativista y pansexualista que impone EpC. Qué mala leche tuvieron los "Padres de la Transición". Mira que poner en el texto constitucional que son los poderes públicos los que deben garantizar este derecho. Lástima de artículo 27.


El Artículo 15 de nuestra Carta Magna declara que "Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes".  Y aquí es cuando a uno le dan ganas de... llorar. Sí, porque más de 100.000 individuos que forman parte de ese "todos" son privados cada año de su derecho a la vida, a la integridad física, a no ser torturados o tratados inhumanamente. Y decía la Beata Teresa de Calcuta que mientras exista el aborto en el mundo será imposible que se establezca la paz entre las naciones. Así de claro.


Por todo lo dicho, sonroja ver a nuestros representantes políticos festejando el trigésimo segundo cumpleaños de nuestra Constitución, y verles satisfechos porque nuestra ley suprema es capaz de controlar a los controladores, mientras ha sido desposeída de su virtud para garantizar la libertad y la seguridad, el ejercicio del culto pacífico, la potestad paterna de educar y el sagrado derecho a la vida. Cumpleaños infeliz para ella, y para todos nosotros.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

ROJO CARDENAL

El mundo vueltas dando y nosotros aquí, tratando de encontrar dónde sostener la existencia. El recién creado Cardenal Estepa parece que lo ha hallado. Este obispo español ha sido el último compatriota en recibir la misión cardenalicia. Después de un dilatado servicio como sacerdote, primero, Obispo castrense, después, y colaborador en la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica, me cuentan que afirmaba hace unos días en Roma: "Doy gracias a la Iglesia porque me permite servirla". Después de tantas horas de vuelo, tantas faenas que habrá lidiado, tanto sacrificio, y tanto amor derrochado, mira a la Iglesia y le da las gracias. Aunque sea simplemente por contraste con el común de los mortales, es una actitud que sorprende. Uno se imagina que después de tantos años de trabajo -y de pocos- es fácil caer en la actitud de reclamar para sí el reconocimiento debido. Que no nos pase.
¿Y cómo ha decidido este prelado dar las gracias a la Iglesia? Pues vistiendo de rojo, y firmando -al aceptar el nombramiento- que está dispuesto a defender a Dios y a su Iglesia, "usque ad sanguinem", hasta la entrega de la vida. Por eso el color del ropaje, para que no se le olvide.
Dios quiera que no tenga que llegar a cumplirlo, y Dios quiera conceder a su Pueblo muchos hombres y mujeres dispuestos a hacerlo, dispuestos a hacer suyo el color rojo cardenal.
Hasta pronto.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Comienza el Adviento

He aquí un comentario-introducción a las lecturas del primer domingo de Adviento. He pensado que además de hacer sufrir a mis pacientes feligreses con mis homilías, también puedo hacerlo con mis amigos lectores.  Si queréis tenerlo en audio, aparece mañana a las 8.30 en "Es Domingo", en la Cadena Cope. Aquí va.

"Comenzamos un nuevo año litúrgico entrando en el Adviento, que en palabras del gran liturgo Odo Cassel, define la condición existencial del cristiano. ¿A qué se refiere? Muy sencillo. En el Adviento la Iglesia vuelve su mirada hacia las dos venidas de Cristo, la que sucederá al final de los tiempos y la que tuvo lugar hace dos mil años. Y en esa situación nos encontramos cada uno de nosotros. Nuestras vidas como creyentes se desarrollan entre la venida del Hijo de Dios en carne mortal y su regreso definitivo en gloria. De aquí se deduce la invitación urgente que hoy nos hace el Evangelio: ¡estad en vela! Estad preparados. No es cuestión de preocuparse, pero sí de ocuparse en estar listos cuando el Señor venga. “Aprovecha la gracia de Dios que pasa y no vuelve” nos diría san Agustín.

Porque si bien no sabemos ni el día ni la hora, lo que está claro –nos lo recuerda Isaías en la primera lectura- es que “al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor”. Y viene a establecer el cielo nuevo y la tierra nueva, donde los instrumentos de guerra –las espadas y las lanzas- serán transformadas en herramientas para el bien.

Y como de ese reino de paz queremos participar todos, escuchemos la invitación del profeta a caminar a la luz del Señor; y por eso, hagamos caso a san Pablo, que nos exhorta a abandonar las tinieblas y sus obras –comilonas, borracheras, lujuria, riñas- y a conducirnos con dignidad, como conviene al que ha sido revestido de Cristo por el bautismo, traje que se renueva en cada Confesión, en cada ocasión que recibimos el cuerpo del Señor.

Para terminar, me permito dos apuntes. Que nos unamos al Santo Padre en su intención de orar por la vida naciente, por la cual celebra hoy una Vigilia de oración. Y que releamos la encíclica “Spe Salvi” que el Papa nos regaló hace unos años para vivir mejor el Adviento y toda nuestra vida cristiana".

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Cuándo se inventó el “género”?

Con motivo del Día Internacional contra la violencia de género me ha surgido una cuestión, tal vez baladí, tal vez no, que planteo en alto. He intentado hacer memoria de cuándo me explicaron en el colegio, en el instituto o en la universidad esto del género aplicado a la diferencia sexual. Y no consigo acordarme, qué cosas.
Y como cada vez que leo un artículo o escucho una cuña en la radio hablando de dicho día internacional –la tele que me perdone- dan por sentada la terminología, pues me ha llamado la atención. En mis tiempos el género se le aplicaba a las cosas, a los nombres –que podían ser comunes o propios, y de género masculino, femenino o neutro-. Mi madre hablaba del “buen género” de los pantalones que había comprado a mi padre en la tienda de “los catalanes”, que debía ser la más barata del barrio. Pero hablar de género aplicado a la persona humana, esto no lo recuerdo.
¿De dónde viene, pues, esta nomenclatura? Pues quien quiera profundizar en el tema, le ofrezco más abajo el link de un artículo amplio e interesante sobre el asunto. Y quien no quiera dedicarle más tiempo a este asunto, pues yo comparto sintéticamente las impresiones acerca del género y sus intenciones.
  1. Por ir directamente al grano, parece que el término “género” nace en el seno del movimiento feminista del S. XX. Éste busca equiparar las condiciones y derechos de hombres y mujeres, y considera que para ello debe acabar con la misma diferencia entre ambos. Con este objetivo sostiene que las tradicionales divergencias entre sexos son mera construcción cultural. Es más, la misma existencia del binomio varón-hembra es un elemento cultural elaborado por los hombres para subyugar a las mujeres. Eliminada la diferencia, se acabará con la desigualdad.
  2. Las consecuencias de aplicar esta visión sobre la persona humana son tremendas. Cada sujeto, con independencia de su base biológica masculina o femenina, debe DECIDIR el género al que quiere pertenecer, y éste se constituye por tres factores: A. la identidad corporal (lo que mi cuerpo es: hombre o mujer). B. La identidad psicológica (lo que yo siento que soy: hombre o mujer) C. La tendencia sexual (me atraen los hombres, las mujeres, o ambos) Se trata de una combinación de tres elementos con dos o tres posibilidades cada uno. Qué jaleo.
  3. Si se animan, pregúntense por qué se ha legislado en España la ley de identidad de género –y de paso échenle un vistazo a la exposición de motivos de esta ley, que no tiene desperdicio (son sólo dos párrafos)- Si se animan, echen un vistazo a sus DNI´s y miren la extraña configuración de su sexo –ya no somos hombre o mujer, algo sustantivo, sino masculino o femenino, algo adjetivo y por tanto susceptible de modificación-;
  4. Si se animan, pregúntenle a la gente cuando utilice la expresión “violencia de género” qué significan tales palabras, ya verán en qué líos les meten.

Bueno, ya me despido. He recordado una de las fuentes en las que bebí para entender esto del género. Probablemente se trata del mejor libro al respecto (y que conste que no me llevo comisión) Lo pueden ver en: http://www.ciudadela.es/cream/?page=1&codigo=100105
Ah! Y el artículo que les mencionaba más arriba es éste:
Hasta pronto.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Nos ponemos en marcha

Después de tiempo dándole vueltas a la creación de un blog, por fin me lanzo a esta aventura. La razón es sencilla: he experimentado en varias ocasiones en las últimas semanas el deseo de manifestar una opinión sobre un acontecimiento, matizar comentarios que se vierten a la opinión pública, salir al paso de interpretaciones desafortunadas, o simplemente compartir un pensamiento interesante que -seguramente- alguien me sugirió. A esto se le suma un número no desdeñable de consultas que -como sacerdote- debo atender con relativa frecuencia. Y entonces este blog -antaño descartado por parecerme una pérdida de tiempo, para el escritor y desde luego para el lector- se presenta como el vehículo adecuado -Dios lo quiera- de dicha comunicación.
¿Y por qué comenzar precisamente hoy y a estas horas de la madrugada? Pues por el impulso y la necesidad de decir una palabra -siquiera sencilla- sobre el maremagnum mediático que han generado las declaraciones de Benedicto XVI sobre el uso del preservativo. Voy a ello con brevedad, espero.
Para entender la postura de la Iglesia sobre una determinada cuestión es preciso contextualizarla, enraizarla en el conjunto de la verdad sobre Dios, sobre el hombre y el mundo que le ha sido confiada de manos de Jesucristo. Por Él sabemos que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios -"hombre y mujer los creó"- y sabemos también que la creación -especialmente la del ser humano- fue grata a los ojos de Dios -"y vio Dios que todo era bueno"-.
La sexualidad -por ir acercándonos a nuestro tema- es una dimensión esencial en el ser humano, en su doble modalidad, varón y mujer. Vivida en la lógica del amor, nacida de él y con la finalidad de comunicarlo, constituye una fuente riquísima de crecimiento humano. No en vano el matrimonio -lugar en el que la sexualidad humana alcanza un principio de plenitud- es para los creyentes un sacramento, es decir, un lugar de la presencia real y santificante del mismo Jesucristo. En este contexto, el uso de preservativos, o de anticonceptivos en general, supone desvirtuar la lógica del amor, porque éste o es total -y si la fertilidad se reserva ya no es total- o no es verdadero amor. Antes del matrimonio o fuera del mismo no se da una genuina dinámica del amor esponsal en Cristo -no hay totalidad, exclusividad, apertura a la vida e incondicionalidad a imagen de Jesús en la Cruz-.
Bien, supongo que ha sido una síntesis demasiado apretada -y quizá a la vez falta de elementos- pero debo considerarla suficiente para mi propósito.
Ahora entran en juego las declaraciones del Papa. Su tesis ha sido -como ya lo fue en su viaje a África el año pasado- que el problema del SIDA pasa por la humanización de la sexualidad -vivirla dentro de la vocación al amor que arriba he bosquejado- y no por su banalización. Creer que el reparto de millones de profilácticos detendrá esta pandemia es de ilusos, como lo demuestran los datos actuales.
¿Y si alguien no quiere vivir la sexualidad dentro de la dinámica del amor? Si quiere mantener relaciones de modo promiscuo, incluso con riesgo -con prostitutas o su equivalente masculino-, ¿qué le dice la Iglesia, que use preservativo o que no? Entonces la cuestión seguramente la debería realizar la Iglesia: ¿y por qué me preguntas, si no quieres hacer tuya la propuesta de sexualidad en el amor que te ofrezco?
La respuesta del Papa a la cuestión del preservativo, el ejemplo -sintomático- que ha utilizado de una persona que habitualmente vive su sexualidad de modo desordenado -una prostituta y el que acude a ella, ambos- vienen a decir: "hombre, si no vives responsablemente tus relaciones sexuales, utilizar el profiláctico no suma ni resta moralidad a tu acto; úsalo para reducir -que no eliminar- las posibilidades de contagio, y ojalá te sirva como un primer paso de cambio en tu manera de vivir la sexualidad". Y eso, queridos lectores, no es ninguna novedad en el pensamiento de la Iglesia.
En fin, espero haber sido honesto con la interpretación de las palabras del Papa, y ojalá le sirva a alguno para comprender su verdadero sentido, y para introducirse más en la hermosísima mirada que la Iglesia tiene sobre la sexualidad, sobre la persona y el amor humano, sobre la vocación de todo hombre y mujer al amor, al Amor con mayúscula. Hasta pronto.