jueves, 17 de agosto de 2023

JMJ Lisboa 2023: Más vivo que nunca

Nietszche pronunció hace siglo y medio que Dios había muerto, y sin embargo yo le veo más vivo que nunca, si se me permite la expresión. En estos trece años como sacerdote he visto su acción salvadora en innumerables ocasiones. La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa en este mes de agosto ha sido un momento privilegiado para palparlo. También la Iglesia está muy viva, aunque hayan tratado de acabar con ella tantas veces en la historia (desde el año 33 hasta nuestros días). Es cierto que pasa por un momento de fuertes tempestades, pero es por tanto un momento para la fidelidad, la entrega y la confianza. La JMJ ha sido un buen impulso para ello. Os cuento lo vivido allí estos días. 




27-30 de julio. Tuy


La Delegación de Juventud de la Diócesis de Getafe -a la que pertenece la parroquia de Ciempozuelos en la que sirvo- propuso como preparación para la JMJ unos días de convivencia, descanso, oración y formación en la preciosa localidad gallega de Tuy. Y fueron unos días estupendos. La belleza del paisaje -las montañas de fondo, el verde intenso de los pastos, el Miño despidiéndose de la tierra rumbo al océano- nos ayudó a todos a entrar en la belleza de la vida de la Iglesia. Somos un pueblo formado por los alcanzados por Cristo -o los que quieren serlo, los que lo buscan, los que lo intentan- y por eso un pueblo que se dirige a Él para agradecerle, alabarle, bendecirle y pedirle. Por eso fueron días de oración compartida, en los laudes matutinos, en la capilla abierta con Cristo Eucaristía expuesto todo el día, y especialmente en la santa Misa, presidida todos los días por nuestro obispo, Mons. Ginés García Beltrán. No valoramos suficientemente lo que significa que un sucesor de los apóstoles nos acompañe y nos presida los misterios de Cristo. Los obispos son presencia de la sucesión apostólica, un eslabón en la cadena que nos une directamente a Cristo; esto no lo tiene ninguna otra religión, evidentemente, ni ninguna versión moderna pseudo-cristiana. Alguna vez le he preguntado a los testigos de Jehová cómo unen su realidad -nacida en el S. XIX en Estados Unidos- a Jesucristo. Yo les indico que la Iglesia católica tiene una sucesión directa e ininterrumpida por medio de los obispos, y algún interlocutor se ha quedado pensativo (que ya es un paso). 




Pero en Tuy el plato fuerte fue la formación. Charlas, conferencias y talleres jalonaron tres días muy intensos, y sirvieron para profundizar en multitud de aspectos de la vida y experiencia cristiana: desde la oración, el conocimiento de la Sagrada Escritura, los métodos de evangelización para adolescentes, jóvenes, alejados… hasta la cuestión de la llamada vocacional, la oración de alabanza y la vida en el Espíritu; cuestiones de bioética, la prevención del suicidio y las autolesiones, la vivencia sana de la sexualidad -especialmente iluminada por la teología del cuerpo de san Juan Pablo II-, la dimensión misionera de la Iglesia, la evangelización en internet, el diálogo entre las distintas realidades de la Iglesia que acompañan a los jóvenes, la lucha contra la pornografía, y contra la ideología de género (¡magnífica la ponencia “nadie nace en un cuerpo equivocado”!), así como testimonios de vida preciosos como los de Dimitri Cornejo o Carlota Valenzuela (abajo os pongo enlaces a las charlas principales)


Catequesis y homilías JMJ Diócesis de Getafe


Encuentro Diocesano en Tuy de la Delegación de Juventud de la Diócesis de Getafe. Previo a la JMJ


También hubo momentos de sana diversión y esparcimiento, ¡y qué bueno que los haya! Es estupendo pasarlo bien, y hacerlo de un modo sano. Hubo mucha música, y bailes, y deporte, y baño en el río y la piscina, y juegos improvisados, y un concierto y un momento de música disco. Y alguna cerveza (los que la toman). Y yo creo que está bien así. A mi modo de ver un reto educativo con nuestros jóvenes es animarles y orientarles en la vivencia de un ocio saludable, divertido y no dañino, ni para ellos ni para los demás. Veo que hay gente que opta por aconsejar a los jóvenes que huyan de los ambientes de ocio. Y otros que les parece perfecto que los habiten todos. Creo que es necesario ayudarles a descubrir los criterios para que disciernan dónde se puede estar siendo ellos mismos, y dónde no vale la pena que permanezcan. En el exceso no merece la pena estar y desgastarse. En el sano esparcimiento, sí. En fin, hasta aquí la reflexión. 





Los momentos más fuertes e intensos de esta convivencia en Tuy fueron la Hora Santa y el Rosario de antorchas, hermosamente acompañados por el elegante coro que elevaron el alma (¡gracias!). Me consta que en esos momentos de oración ha habido jóvenes que han experimentado el abrazo de Cristo y la presencia de María. Y esto deja huella en la vida, es un antes y un después, es una hora que se queda marcada en el alma. Seguramente las múltiples confesiones que tuvieron lugar esos días -con turnos de confesión de 8 horas al día, y más confesiones fuera de ellos- ablandaron los corazones para que cayera la buena semilla y encontrara tierra buena. La semilla fue lanzada abundantemente -valiosas predicaciones de D. Ginés y de mis hermanos sacerdotes- y la semilla entró en muchas almas. Bendito sea Dios. 





Siquiera un mini-párrafo merecen los organizadores del evento. Magnífica la entrega del equipo de la Delegación de Juventud, formado fundamentalmente por jóvenes laicos, capitaneados por Quique Alonso -el delegado-, acompañados por el P. Rubén Herráiz -subdelegado-, que coordinaron a casi un centenar de jóvenes voluntarios, joya de la corona. ¡Bravo por ellos!


El 31 de julio, fiesta litúrgica de san Ignacio de Loyola, los mil doscientos participantes de Tuy nos desplazamos hasta Lisboa para vivir los días centrales de la Jornada Mundial de la Juventud. Allí se nos unieron otros 800 jóvenes de la diócesis. Comenzaba la segunda parte de la aventura. 


31 de julio-6 de agosto. Lisboa.


La experiencia lisboeta comenzó con la instalación de los jóvenes -y sus acompañantes : )- en un colegio de secundaria situado en el barrio de Parede, perteneciente al municipio de Cascais. Allí pasaríamos las noches en nuestros sacos de dormir sobre esterillas los siguientes días. Forma parte de estos encuentros experimentar el cansancio, dormir en el suelo, compartir “habitación” con varios cientos de hermanos… Aunque debo decir que de los sacerdotes tuvieron misericordia y nos permitieron dormir en una sala varios de nosotros.


La tarde del 31 estábamos convocados al encuentro de españoles junto al famoso casino de Estoril. Unos 40.000 peregrinos procedentes de España -que muchos vienen a su vez de los países hermanos de Hispanoamérica- nos congregamos en un gran parque a escasos metros de la playa para celebrar juntos la santa Misa. Evidentemente celebrar la Eucaristía en un parque con varias decenas de miles de asistentes y rodeados por calles donde transitan, hablan y bebe quien quiere, pues no es lo más recogido del mundo. Pero a todos nos alegró encontrarnos con hermanos de la Iglesia de España, con nuestros obispos, y con una homilía del Cardenal Omella muy sugerente. A continuación tuvo lugar un festival animado para los jóvenes. El cansancio y el tiempo que tardé en coger la cena hicieron que no participara muy activamente en el momento festivo. Reconozco que me gustó ver a Nacho Cano y su gente de Malinche cantando una preciosa canción sobre el bautismo. Intervinieron distintos artistas españoles del ámbito eclesial, como Toño Casado, La voz del desierto o Grilex entre otros. Creo que los jóvenes lo disfrutaron. A las 23.00 nos esperaba una hora de caminata hasta el colegio, y lo hicimos con mucho ánimo y con una preciosa luna sobre el mar que nos acompañó.







Martes y miércoles fueron días para visitar Lisboa y participar en alguna de las múltiples propuestas que la Jornada Mundial ofrecía. Había un gran despliegue de actividades, desde la feria vocacional en la preciosa zona de Belén, hasta películas, exposiciones, conciertos, conferencias, testimonios, torneos deportivos y un largo etcétera. 


El primer día acabamos la jornada dándonos un baño en la playa de Carcavas, y haciendo amigos de Colombia, Brasil y sobre todo USA. El segundo día el grupo parroquial se dividió para participar en distintas ofertas: adoración de Effetá y concierto de Hakuna; Adoración guiada por la Madre Verónica, fundadora de las religiosas Iesu Communio; visita al monumento al Sagrado Corazón de Jesús de Lisboa, y participación en la alabanza, catequesis y adoración de Lifeteen. Momentos de gracia todos ellos. 





Uno de los elementos propios de las JMJ´s son las catequesis de los obispos. Pudimos asistir a una que predicaba precisamente el de Getafe muy cerca de donde nos alojábamos. Allí se confesaron muchos jóvenes, compartieron, reflexionaron y rezaron. Después de la Eucaristía pudimos sacarnos una foto con nuestro prelado, que nos la guardamos para la posteridad. 





A partir del jueves la actividad se centró en participar en los eventos presididos por el Papa Francisco. Jueves y viernes, en el monte del encuentro, asistimos a la acogida y al viacrucis. Fueron horas de desplazamiento, caminata, calor y espera; pero también de compartir, conversar, cantar, conocernos. Después, momentos de escuchar al santo padre, de rezar con él y por él, y de incluso verle más de cerca. Esas horas compartidas han sido claves para que el grupo se conozca más, se forjen las relaciones, y el Señor nos una. 






El fin de semana estuvo marcado por el desplazamiento hasta el parque del Tajo, donde tuvo lugar la vigilia y la misa de envío, actos centrales de la JMJ. Los medios de comunicación hablan de un millón y medio de participantes. Las imágenes aéreas son muy impresionantes. Los que hemos participado en otras jornadas de este tipo sabemos que es muy importante llegar pronto a la zona asignada, porque ante tal cantidad de personas es factible que uno llegue a su sitio y esté abarrotado. Con esa idea en la cabeza emprendimos el camino hasta Parque Tejo, primero en autobús, que nos “acercó” hasta las inmediaciones. Después, casi 4 horas andando -con paradas entre medias- hasta que logramos llegar a la meta. La recogida de la comida también formaba parte de la “gymkhana”, y gracias a Dios -y a mi compañero de parroquia y aventuras el P. Álvaro- conseguimos la comida con mucha facilidad. 





La tarde en Parque Tejo pasó rápido. Instalarse, comer, hacer cola para recargar las botellas, y en seguida comenzó la música de Hakuna que fue un momentazo. Media hora larga cantando y bailando con los jóvenes unos temas muy pegadizos y animados, que hablan de la vida y de Dios, y también le hablan a Dios.





Y en seguida llegó el Papa, y comenzó la vigilia. Apenas un testimonio impactante de una joven cristiana perseguida que tuvo que huir de su país para salvar la vida y mantener la fe. ¡Qué impresión causa saber que a día de hoy muchos hermanos se juegan la existencia por ser amigos de Cristo! Ojalá se nos pegue algo, mucho. 


A continuación una performance con baile y un juego de drones luminosos nos invitó a “levantarnos” y “seguir” a Cristo, imitando la actitud de la Virgen María recogida en el lema de la Jornada. El papa entonces nos dirigió la palabra para agradecer nuestra presencia. Nos recordó que “María va (a servir a su prima) porque ama, y “el que ama, vuela, corre y se alegra” (Imitación de Cristo, III, 5). Eso es lo que nos hace el amor”. 


Nos enseñó que la alegría de María es una alegría misionera. “¡La alegría es misionera!”. Por eso nos dijo el sucesor de Pedro que debemos llevar esa alegría a los demás. 


Nos invitó Francisco a recordar que esa alegría nos la han transmitido nuestras “raíces”, y nos regaló un momento de silencio para pensar, agradecer y rezar por aquellos que nos legaron la fe. Fue un momento hermoso. 


Después su santidad compartió una anécdota que ya le había escuchado -no recuerdo cuándo-. Resulta que los montañeros tienen un canto que dice: “en el arte de ascender lo importante no es no caer, sino no permanecer caído”. Porque el que permanece caído dice el papa que se “jubila de la vida”. En este sentido, el papa nos recordó que cuando uno cae lo que hay que hacer es ayudar a levantarlo, y que es la única vez que nos es lícito mirar a alguien de arriba abajo: cuando hay que levantarle. 


En penúltimo lugar Francisco usó una imagen futbolística para recordarnos la importancia de “entrenar”. “Detrás de un gol, ¿qué hay? Mucho entrenamiento. Detrás de un éxito ¿qué hay? Mucho entrenamiento.” Así que nos invitó a entrenarnos : )


Por último nos recordó que en la vida sólo hay una cosa gratis: El amor de Jesucristo. Y a continuación tuvimos el regalo de poder adorarle en su presencia eucarística. PAra mí fueron los momentos más conmovedores de la JMJ: cientos de miles de jóvenes se arrodillaron y adoraron al Señor en silencio. Impresionante. 





La noche transcurrió en un abrir y cerrar de ojos. Cerré los míos escuchando de fondo a los jóvenes del camino neocatecumenal cantando y bailando sus sones -eran muchos : )- y los abrí a las 5 de la madrugada para dirigirme al lugar donde concelebraríamos los sacerdotes. Puede ver de cerca el escenario -simplemente espectacular-, rezar la liturgia de las horas, y cuando me disponía a dormir un poco hasta que comenzara la Misa… Comenzó la sesión musical del sacerdote brasileño DJ. Personalmente me agradó ese momento. No me pareció inadecuado o fuera de lugar. Puede hacerse de otra manera, con otro estilo, es cierto. Pero no creo que esto descarte una sesión musical que despertó -y con mucho ánimos- a miles de jóvenes. Por cierto, la sesión concluyó a las 8.00, una hora antes de que comenzara la Misa. Hubo tiempo para disponerse adecuadamente a la misma. 





El Papa en su homilía de envío nos habló de tres elementos: resplandecer, escuchar y no tener miedo. Nos dijo que “nos volvemos luminosos cuando acogiendo a Jesús aprendemos a amar como Él. Amar como Jesús, eso nos hace luminosos, eso nos lleva a hacer obras de amor”.


En cuanto a la escucha, el Papa hizo una aplicación muy sencilla: “agarrá el evangelio y leé lo que dice Jesús y lo que dice en tu corazón. Porque Él tiene palabras de vida eterna para nosotros.” Así de sencillo, así de directo. 


Por último, tomando una de las palabras más repetidas en la Sagrada Escritura, y la que es probablemente la expresión más conocida del papa san Juan Pablo II, Francisco nos dijo: “Queridos jóvenes, quisiera mirar a los ojos de cada uno de ustedes y decirles: no tengan miedo. Es más, les digo algo muy hermoso, ya no soy yo, es Jesús mismo quien los está mirando en este momento. Nos está mirando. Él nos conoce (…) y Él hoy les dice, aquí en Lisboa, en esta Jornada Mundial de la Juventud: “no tengan miedo”. Y así terminó su homilía. 





Al terminar la Misa el santo padre nos informó de que la próxima JMJ será en Seúl, en Corea del Sur, en 2027, y que en 2025 nos espera en Roma en el jubileo de los jóvenes. Y en ese momento, mientras se pronunciaban las últimas palabras de agradecimiento, muchos de nosotros comenzamos la salida del campo Tejo. Tres horas después estábamos ya en nuestro autocar, deseando llegar a nuestras casas y reposar todo lo vivido, y dormir en nuestras camas : )


Epílogo: Una pequeña prórroga


Termino compartiendo una última anécdota. En el camino de regreso a España el autocar se averió. Nos faltaban aún cinco horas para llegar a nuestro destino. Estábamos deseando llegar a casa y la circunstancia se nos ponía cuesta arriba. Nos pusimos a rezar para vivir mejor esta contrariedad, y la Virgen nos ayudó a vivirla como un momento de gracia. Los jóvenes aprovecharon para charlar, cantar, jugar al fútbol, tocar la guitarra… Hubo ocasión para reunirnos todos y escucharnos. En ese momento nos hicimos la foto de grupo joven Juan Pablo II, con la camiseta diseñada para esta ocasión, que contiene los nombres de todos los integrantes en la espalda formando una cruz, y que tiene estampada al frente una frase del papa polaco: “el amor vence siempre”. Así lo vivimos nosotros. Cinco horas después nos recogió otro autobús, y a las 4.30 de la madrugada llegamos a Ciempozuelos, dando gracias a Dios por tanto vivido. 





Ahora queda asentar, decantar y hacer propio lo sembrado en estos días. La siembra ha sido abundante; deseamos que crezca en nosotros y dé frutos abundantes, que duren, frutos de vida eterna. Queremos que el Dios de la vida, que está vivo y nos quiere vivos, nos haga vivir en abundancia (Jn 10, 10). Contamos con vuestras oraciones para que esto suceda.    

 




lunes, 15 de agosto de 2022

Y SOPLÓ EL ESPÍRITU

Aprovechando unos días de descanso, me he parado a considerar ante el Santísimo las gracias que el Señor ha derramado en mi vida en este curso (2021-22), y han sido muchas, seguramente muchas más de las que soy consciente. Y para que consten, y para que se fijen más en mi alma, y para que otros den gracias a Dios por su amor, he decidido plasmarlas en estas líneas. Y pensando en cómo titular este escrito, me ha venido a la mente que se ha tratado de un paso del Espíritu Santo, quizá más fuerte que en otros momentos, y de ahí lo del soplo, soplo del Espíritu. 




En este resumen-balance del curso 2021-22 lo primero que viene a la mente y el corazón es un inmenso “¡Gracias!”. Dios nos acompaña, nos cuida, nos quiere. Se manifiesta en mil detalles y en mil personas. Permitidme, en esta clave, destacar algunas de esas presencias con sabor a salvación que nos ha regalado. 



En este curso han sido cuatro las jóvenes de la parroquia que han dado un paso adelante en su camino vocacional hacia la vida consagrada. Nunca en mi vida como sacerdote se había dado en esta proporción. Dos jóvenes a la vida contemplativa, de clausura. ¡Qué misterio que Dios llame a sí a jóvenes vidas para desposarlas, y para hacerlas vida para otros! Las dos más jóvenes han decidido el carisma mixto de contemplar y compartir lo contemplado en el Instituto Mater Dei. ¡Cuánto bien he recibido de la vida religiosa femenina, y cuánto sigo recibiendo! A este respecto, debo destacar a la Hna María de la Cruz, con la que durante siete años he compartido apostolado y amistad y mucha presencia de Dios. En este curso ha sido destinada a su Argentina natal. Que (nos) siga ayudando en su tierra a tantos como ha ayudado en la nuestra, que hemos sido muchos. 













Otro soplo fuerte del Espíritu ha sido conocer el Proyecto Amor Conyugal (PAC); a José Luis y Magüi -sus iniciadores-; a Carlos y Ana, sus estrechos colaboradores. Este itinerario de encuentros pensado para los matrimonios, para que vivan su vocación al amor tal como Dios la pensó, es un verdadero regalo. Pude participar en uno de sus retiros, y flipé : ) Qué hermosura, qué bien pensado, qué renovador, qué profundo, qué salao, qué bomba, qué revolución… Todo esto pensé y sigo pensando. A lo largo de estos meses más de una decena de matrimonios han disfrutado de los retiros y de las catequesis PAC. Si Dios quiere, en 2022-23, queremos que sean muchos más los que reciban este regalo, esta caricia de Dios, este soplo del Espíritu.






Renovador ha sido también el nacimiento del grupo Juveniles Acutis Pro. Una quincena de chavales entre los 15 y los 18 años que quieren vivir con frescura y profundidad su amistad con Cristo, en la Iglesia, con Carlo Acutis como referente. Un auténtico regalo, una maravilla de chavales. Ya han ido algunos como premonitores de campamento, participan en el coro parroquial, se encargaron de las alfombras en la fiesta del Corpus, han peregrinado recientemente a Fátima, y en el futuro seguirán tomando riendas. Prometen. 








Otro fruto del Espíritu ha sido la pequeña semilla de Cursillos de Cristiandad que ha sido plantada en Ciempozuelos. Una decena de adultos, después de tener un encuentro renovador con el Señor y su Iglesia por medio de un cursillo de cristiandad, han decidido continuar profundizando en su experiencia cristiana de la mano de este movimiento. Cuidaremos la semilla para que crezca y siga dando frutos. 




Y con un soplo parecido del Espíritu han llegado a la Parroquia los retiros de Emaús y Effetá, verdaderas ráfagas. De momento los pocos hermanos que han participado en ellos han regresado con mucho brío, con mucha fuerza. Queremos cuidar y acompañar todo lo que existe en la Parroquia, y acoger e impulsar todo lo que revitalice y renueve la vida cristiana, y estos instrumentos lo hacen, no cabe duda. Veremos cómo sigue la siembra. 




De modo más discreto han estado presentes a lo largo del curso las adoraciones mensuales al Santísimo acompañadas por el grupo de matrimonios Juan Pablo II. Esta semilla nació a raíz del visionado de la película documental “Vivo” (muy recomendable!), que nos lanzó a exponer a Cristo Eucaristía en Hora Santa al menos una vez al mes. Ha sido precioso. Ponernos ante el Señor siempre da fruto. Ojalá esta senda eucarística se ahonde y extienda. 




En primavera tuvimos dos hitos importantes en el camino. Antes de Semana Santa la parroquia se lanzó a realizar un gesto público de manifestación de la fe: un viacrucis extraordinario y una misión parroquial, todo al hilo del Año de la Sinodalidad. El viernes 1 de abril las calles del pueblo acogieron el rezo de las catorce estaciones preparadas por todas las distintos grupos y realidades eclesiales de Ciempozuelos. Además contamos con la presencia de hermanos ucranianos con los que rezamos por la paz y el fin de toda guerra. El sábado y el domingo se sucedieron diversos momentos de anuncio de la fe y de invitación a participar en las cercanas fiestas de Semana Santa: en los oficios, las procesiones, el sacramento de la reconciliación. ¡Ah! y los seminaristas representaron en el centro San Juan de Dios la obra del “Divino impaciente” de Pemán. Una preciosidad. Fue un intenso fin de semana. 












El otro hito primaveral fue la celebración de las bodas de plata sacerdotales de nuestro párroco, D. Israel Guijarro. Fue muy bonito ver la fidelidad de Dios en su ministro, y el afecto y agradecimiento del pueblo de Dios para con aquel que les hace presente el sacerdocio de Cristo. Que por 25 años más de entrega y fidelidad!  




Junto a todo ello ha habido encuentros puntuales muy gozosos y profundos. En diciembre pasó por Ciempozuelos la Comunidad Cenáculo, con su ráfaga del Espíritu: espíritu de conversión y de vida nueva; de libertad ante las cadenas modernas, y de centralidad de la fe en Cristo y su poder sanador. 



También en diciembre visitaron la parroquia el coro voces para la convivencia y la coral Santiago Apóstol. Un regalo que pudiéramos escuchar cantos de Navidad de voces tan cuidadas. Junto al regreso de Natívitas -el festival navideño parroquial-, supusieron una preciosa preparación para las fiestas del nacimiento de Jesús. 






Para terminar el curso la providencia nos puso en el camino de Gregoire, un laico africano que lleva cuarto de siglo ayudando a las personas con enfermedad mental a salir del estigma que les han asignado. En realidad no nos cruzamos con él, sino con unos hermanos que desde España hacen todo lo posible por colaborar con Gregoire y sus enfermos. En concreto, llevaron a cabo en Ciempozuelos la representación benéfica de una obra de teatro para obtener recursos y enviarlos a África. También estuvimos ahí.





El verano ha traído consigo un precioso campamento parroquial en la sierra de Gredos, la sexta edición de “Montañas de Misericordia”. También dos peregrinaciones con juveniles y jóvenes a Fátima y Lourdes, pasando también por importantes lugares martiriales como Barbastro o el monasterio de El Pueyo. Una preciosa boda y hasta alguna primera comunión muy especial. En fin, muchos regalos.










En el ámbito personal también ha habido momentos muy especiales, como la Comunión de mi ahijado Luis Marie, la entrada en la Iglesia católica de la joven Sara, el bautizo de Carmencita y de María (un milagrito), cargar por primera vez en mi vida con el paso de la Virgen, y más recientemente la vocación de a Salesa de la joven Mónica. Y en otro orden de cosas, he recuperado varias veces mi bici -después de haberla perdido otras cuantas- y el Madrid ha ganado casi todo esta temporada, que en algún lugar había que ponerlo : ) [AH! y el grupo de deportistas que se ha montado] 













Gracias Señor por tus delicadezas y tus misericordias. Hay mucho más que agradecer, pero no todo se puede compartir. Sigue enviándonos tu Espíritu, que el mundo lo necesita. Que todos te conozcan y te amen y se salven. Amén.  



PD. Rumbo a la JMJ de Lisboa : )

martes, 17 de mayo de 2022

EL ERROR DE LAS ETIQUETAS, TAMBIÉN LAS LGTBIQ+


Las etiquetas se ponen a las cosas, o a las realidades que cosificamos. Las identifican desde fuera, para facilitar la comprensión de lo que hay dentro. Son útiles para el consumo, y también para el estudio: nos ayudan a clasificar corrientes y autores, y así recordamos mejor quiénes eran los filósofos racionalistas y los idealistas, y antes de ellos los presocráticos, los platónicos, los tomistas y otros más. Pero para lo que no sirven las etiquetas es para las personas en su condición individual, en lo que son como seres únicos e irrepetibles. 


En el ámbito civil se ha extendido en las últimas décadas con mucha fuerza la etiqueta LGTB, que después ha ido añadiendo siglas hasta ser LGTBIQ+ (puede que se hayan añadido más y no esté a la última). La propuesta ha sido identificar a las personas en función de su atracción o su autopercepción sexual, haciendo sustantivo lo que es adjetivo. De ahí se ha hecho frecuente identificar o referirse a personas -incluidas ellas mismas- como “es gay”, “es trans” o “es bi”, siendo muy excepcional -por no decir inexistente- la referencia a una persona como “es heterosexual”. Todo ello en el arco de poco más de dos décadas.




En el ámbito eclesial, el deseo compartido de acoger a toda persona en su seno con independencia de sus rasgos propios (raza, sexo) o sus opciones (religión, ideología) ha llevado en los últimos años a una confusión: para acoger se ha asumido la mirada ideológica del asumido. El ejemplo más conocido es el del P. James Martin, sacerdote jesuita estadounidense de gran influencia en su país. A raíz del atentado en Florida contra un local de ambiente gay, el jesuita tomó la decisión -no me cabe duda de que bien intencionada- de tender puentes con la comunidad lgtbi (sic). Su primer paso es el de denominarles tal como quieren ser denominados: lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales, queer, asexuales, género fluido, etc etc. Según la BBC hay más de 100 géneros, de ahí el uso del signo “+” al final para referir una categorización casi interminable. 


A mi parecer Martin comete dos errores con este posicionamiento: asumir la antropología de género, esa mirada sobre al persona que considera el dato biológico irrelevante, dado que la voluntad personal puede decidir sobre la identidad personal con independencia de aquella. La Comunidad de Madrid en una de sus leyes sobre la cuestión LGTBI afirma que todo ciudadano tiene derecho a definir su identidad. Da igual qué cuerpo tienes, tu voluntad es soberana. 


El segundo error del P. James al usar las categorías mencionadas consiste en reforzar a las personas que se consideran LGTBIQ+ en su idea de que esa condición es lo que les define, en vez de ayudarlas a descubrir su identidad profunda, mucho más radical -es decir, de raíz- que las etiquetas impuestas o autoimpuestas. 


Hace unos años hablaba con un joven y me comentaba sus dificultades en el ámbito de los afectos y las atracciones. Me decía que le gustaban los chicos, pero a veces también las chicas. A veces mucho, a veces poco, a veces más, a veces menos… Y me decía que no sabía bien qué era. Fácilmente descubrí que estaba intentando encajar en alguna de las siglas de moda: o era G, o era B, o a lo mejor era otra cosa que estaba por inventar… Después de escucharle le dije: amigo, está muy claro lo que eres: eres hijo amado de Dios. Eso no te lo has dado tú, pero tampoco te lo puedes quitar. Y eso no depende de tus sentimientos o emociones, permanece siempre. Hemos recibido el ser, la vida, lo hemos hecho como hombres o mujeres, somos criaturas amadas, alégrate. Después habrá que ver porqué experimentas esas atracciones, porqué son ambivalentes, qué significan y cómo vivirlas”. Y en eso seguimos. 


Quiera Dios que descubramos de verdad quiénes somos, y desde ahí acompañarnos unos a otros en el apasionante camino de la vida, sin confundirnos ni engañarnos con etiquetas, por muy de moda que estén, pero que no son lo mejor para conocer y acoger a las personas. 

jueves, 25 de febrero de 2021

Transexualidad: confusión y verdad

Hablar de un tema así hoy en día es un deporte de riesgo. Lo asumimos con el deseo de aportar luz a un tema complejo y controvertido. Lo hago desde el respeto a toda persona; no alimenta este texto ningún sentimiento de rechazo, odio o miedo, ninguna fobia, por usar términos en boga. Vayamos al asunto. 


El número de la revista católica Vida Nueva de finales de febrero de 2021 -nº 3.212- ha afrontado el tema en cuestión. Le ha dedicado, además de la portada que aparece más abajo y de un editorial, una entrevista extensa, un reportaje y un artículo de opinión, esto bajo la sección "A fondo". Hay que reconocerle a la publicación una intención benévola: quiere mostrar la acogida de la Iglesia a toda persona. El problema es la confusión que se genera cuando se expresa la acogida como la aprobación de cualquier tipo de conducta o planteamiento. Jesucristo, no cabe duda, acogió a todos, pero no todo lo aprobó. Basta con una lectura al Evangelio para comprobarlo. 



A mi modo de ver, el problema más grave de lo presentado en estos textos es el siguiente: en ningún momento se plantea la cuestión de la verdad; es decir, no se dedica ninguna línea -y eso que es una sección "A fondo"- a preguntarse qué es la transexualidad, en qué consiste este fenómeno, cómo surge, qué base biológica, genética, fisiológica o psicológica hay debajo de este asunto. No hay ninguna mención al hecho de que -a día de hoy- la cuestión de la transexualidad está considerada desde el punto de vista médico como un trastorno denominado disforia de género, que consiste en la disconformidad o no identificación de la persona con su sexo biológico, base de todo lo demás. 

Porque ya sabemos que existen personas que experimentan esa falta de identificación, pero la revista da por hecho que la autopercepción del sujeto es el último criterio para decidir cómo resolver la situación. Como no hay planteamiento sobre la verdad, tampoco tiene sentido plantear el discernimiento, preguntarse por qué sucede ese conflicto de identidad, de dónde procede, si hay una base objetiva que lo provoque -y entonces habrá que tomar las medidas necesarias para deshacer la ambigüedad de sexo-, o si es una cuestión de otra índole. Esto es muy grave por la confusión que genera. 

Además de obviar la cuestión de la verdad del fenómeno "trans" -ni siquiera se pregunta por ello- ignora por completo las enseñanzas que el magisterio ha ofrecido al mundo a este respecto. Ni una mención a la teología del cuerpo de san Juan Pablo II, que con tanta belleza y profundidad expone el valor y significado del cuerpo. Del Papa Francisco sí se habla en las entrevistas y reportajes, pero sin citar nada del Pontífice. Para llenar esa laguna, copiamos a continuación dos citas del Papa que son absolutamente elocuentes al respecto:

Encíclica Laudato sii nº 155.

“La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma»”


Exhortación “Amoris laetitia” nº 56.

“Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo»[45]. Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar que «el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar»[46] (...) Una cosa es comprender la fragilidad humana o la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada.”   

"La aceptación del propio cuerpo..." "Lo creado nos precede y debe ser recibido como don..." Nada que añadir a las palabras del Papa. 

El reportaje asume el planteamiento de la ideología de género. Esto es especialmente evidente en el artículo de la teóloga que utiliza el lenguaje inclusivo: "chicos, chicas y chiques" y que cita la Escritura, olvidando por completo el relato de la creación en el Génesis con su clarificador "hombre y mujer los creó". La perspectiva de género incluye una antropología dualista que le es propia: el ser humano es espíritu -libertad, razón y voluntad-, y luego tiene un cuerpo, que puede modelar a su antojo conforme a su libre elección, como si fuera plastelina. Y esto es falso. Cada célula humana lleva inscrita en sí su condición masculina o femenina, sus cromosomas "XX" en el caso de la mujer o "XY" en el caso del hombre. Ya sabemos que existen casos excepcionales de personas con una configuración genética, cromosómica o anatómica ambigua o anómala, que tienen cromosomas "XXY" u otras modalidades especiales. Pero en la revista no se habla de esto, sino sólo de la voluntad de las personas para decidir su identidad. De nuevo, confusión.

Por supuesto, en ningún momento se pregunta la publicación por la cuestión de la medicación que las personas que se someten a cambios de sexo deben asumir a lo largo de su vida (es preciso bloquear las hormonas propias de su sexo biológico, y recibir las que no le son propias: las del sexo que han querido adquirir) o los problemas éticos que suponen las intervenciones quirúrgicas en las que se amputan miembros sanos. De esto no se dice nada, porque contradice el planteamiento de partida. Una pena.  

En este trabajo a fondo tampoco hay espacio para el testimonio de personas que se han sometido a cambios de sexo y que después han comprobado el error de esa opción. Dejo a continuación un enlace de esta realidad como botón de muestra: 



Conclusión

El hecho de no buscar la verdad provoca -en este asunto y en otros- una enorme confusión. Quien lea esas páginas fácilmente sacará la conclusión de que la única respuesta cristiana ante el fenómeno de la transexualidad es una acogida de la persona y de su opción sin ningún cuestionamiento, y que cualquiera que presente dudas u objeciones sobre estos planteamientos está siendo excluyente, cuando no "fobo" en alguna de sus versiones. Y esto está muy lejos de la verdad. Ya que sólo la verdad nos hace libres, la verdad que actúa en la caridad, y la caridad de la verdad, busquémoslas y acojámoslas juntas, tal como nos las ofrece la enseñanza de la Iglesia, basada en la Revelación y en el propio dato biológico. El ser, y la identidad, no la DECIDIMOS, sino que la RECIBIMOS. Cada uno de nosotros somos infinitamente amados por Dios. Muchas veces en las confusiones de género se da una falta en la percepción de este amor del que somos objeto, o una ausencia del mismo en el ámbito de la familia. La solución no está en animar a un cambio "a ver si así me quieren o me acepto", sino en ayudar a reconocerse amado tal como uno es, sin necesidad de someterse a operaciones o depender de fármacos que me concedan una apariencia. Y en eso estamos, mientras nos dejen. 

Lo demás será pura confusión.

miércoles, 20 de enero de 2021

La Fe o la Nada

En el día de hoy, 20 de enero de 2021, a medio día, una gran explosión se ha producido en el céntrico barrio madrileño de La Latina, a pocos metros de la Puerta de Toledo. Un desgraciado accidente: la explosión de la caldera ha reventado un edificio de varias plantas y ha segado la vida de varias personas -tres confirmadas en este momento, y un joven sacerdote que se debate entre la vida y la muerte-. Entre los fallecidos está David, un joven electricista de treinta y cuatro años, casado con su joven y bella mujer, con la que ha tenido cuatro hijos que no superan los diez años de edad. Tremendo. 

Al parecer el joven sacerdote -Rubén Pérez, que hoy ha cumplido 6 meses como presbítero- había pedido a su amigo David -profesional del mantenimiento- que le echase una mano con la caldera, cuyo buen funcionamiento en estos días de intenso frío en Madrid es imprescindible. En el edificio están las casas de dos sacerdotes, las salas de catequesis de la Parroquia Virgen de la Paloma, y el despacho de Cáritas. Por motivos desconocidos, se ha producido la fuga del gas y la deflagración. Las imágenes del edificio hablan por sí solas  





Este acontecimiento puede provocar en nosotros otra explosión. Cómo es posible que si existe un Dios, un Dios de bondad y de amor como predican los cristianos -como ha predicado el P. Rubén estos meses- pueda permitir que dos jóvenes estupendos que sólo estaban haciendo el bien mueran prematuramente? (Rubén está luchando 🙏)  (Actualización 21-1-21: Rubén ha fallecido. Descanse en Paz)

No pretendo escribir aquí un sesudo artículo de apologética (defensa de la fe) o un ejercicio de teodicea (justificación de Dios) Sólo quiero compartir una luz sencilla que esta tarde venía a mí con fuerza mientras rezaba por estos hermanos, y que formulo tal como he titulado el artículo: la Fe o la Nada.


Ambas con mayúsculas. Ante un hecho así, sólo veo dos opciones fundamentales: o la Fe en un Dios que ha asumido la condición humana, con todas sus limitaciones, que ha pasado por la pobreza, la persecución, la indiferencia, la injusticia, la traición, la tortura y la muerte -“y muerte en Cruz”- y la ha vencido resucitando y ofreciendo su victoria a todo el que quiera acogerla, transformando la desgracia en gracia; o la Nada más absoluta, el sinsentido de vivir bajo el azar, sin saber de dónde vengo ni a dónde voy, sin entender porqué tengo deseos de plenitud y la vida se empeña en gritarme que soy limitado y lo seré siempre, que la injusticia en esta vida triunfa (cuántos inocentes han sufrido en la Historia y han muerto aparentemente bajo ese signo de derrota) y que no hay nada que hacer salvo tener suerte, esquivar el mal destino y poder disfrutar unos años (70, 80...) y después desaparecer (y que desaparezcan los que quieres, que creo que es aún más cruel). 



Yo sé -por la certeza que da pertenecer a un mismo cuerpo, a una misma familia, a la Iglesia- cuál es la respuesta de David, y de Rubén, a este dilema. Y además estoy plenamente seguro en Fe que esa Victoria ya les abraza, como pido que abrace a sus familiares y amigos. Y que, entre lágrimas -que también lloró Jesús ante la muerte de su amigo Lázaro-, entonen el Aleluya y el Resucitó. 

“Llegará un momento en que sabremos el sentido de todo. Nos reuniremos. Cultivaremos huertos. Reconstruiremos la tierra.” Son las últimas palabras de Fanny, la mujer de Franz Jagerstatter, en el film “Una vida oculta”. Son también las mías. Allí nos reuniremos, gracias a la Fe que vence a la nada.